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viernes, 23 de diciembre de 2011

Cosas de hermanos (Adictos a la escritura, diciembre 2011)




Holaaaaaaaaaa!! Hoy estoy muy contenta por dos motivos: el primero es que ya tengo vacaciones no tengo clase (en su defecto tengo mil trabajos que hacer u.u). La segunda es que, despues de 3 meses sin recaer en la adicción, hoy he vuelto a hacerlo... ¡vuelvo a ser una adicta a la escritura! :)

Y aquí tenéis el resultado, ¡a ver que os parece! Os advierto que lo he hecho rápidamente en el día de hoy asi que supongo que habrá muchas cosas a mejorar (principalmente el argumento creo que me ha quedado un poco pobre)... pero bueno, se ha hecho lo que se ha podido y la intención es lo que cuenta :)

Este mes se trataba de hacer una versión libre de la Navidad. A mi me ha quedado un cuento un poquito infantil, pero espero que os guste y quizá os haga sacar alguna pequeñita sonrisa.

No me enrollo más, ¡vamos allá!

Cosas de hermanos

Dicen que del amor al odio solo hay un paso, y eso no solo se reduce a las parejas. Uno de los casos más particulares es el de la familia en el que, a pesar del gran amor que circula, este a veces se muestra de manera negativa en los más escandalosos y  superficiales enfados. Y eso se manifiesta muy especialmente, sin los condicionantes de autoridad y respeto que se crean en las diferencias generacionales, en la relación entre hermanos, de manera más aguda cuanto más pequeña es la diferencia de edad. Y la familia Claus no se libraba de ello. 

Noel y Melchor creían que su condición de gemelos era una de las pocas cosas que compartían. Ni siquiera eso, puesto que Noel había nacido unos minutos antes, por lo que a veces le llamaban "papá". En lo demás, también eran totalmente diferentes: A Noel le gustaba el frío y a Melchor el calor. Noel era gordo y Melchor flaco. Noel era de la asociación protectora de renos y Melchor se interesaba más por los camellos. El color favorito de Noel era el rojo y el de Melchor el dorado. 

Pese a todas estas diferencias, ambos hermanos tenían dos rasgos en común. El primero era sin duda sus ganas y su capacidad por hacer felices a los niños. No hay cosa que les motivara más que el reto de conseguir que la gente creyera en la magia y en los milagros, y en que todo es posible a base de fe y esfuerzo. Ellos sabían que eso era así y tenían muy claro que su meta en la vida era llegar a transmitir su discurso de ilusión y positivismo al resto del mundo, con especial atención a los niños, los cuales serían el futuro de la humanidad.

Como ambos compartían ese objetivo, decidieron que iban a montar una empresa para ello. Como era matemáticamente imposible hacer feliz a la gente constantemente, decidieron que se centrarían en trabajar todo el año para que, en una noche, hacer que todas las personas del mundo obtuvieran aquello que más desearan y fueran felices con ello. Pero eso si, esa noche nadie se iba a alejar de dicha felicidad: todos los niños, creyeran en lo que creyeran y vivieran donde y como fuera, tenían derecho a ilusionarse en esas horas tan especiales.

El objetivo de la empresa estaba claro y era compartido por ambos hermanos. Pero no basta solo con el propósito para hacer funcionar una empresa, (menos aun cuando esta tiene unas características tan especiales), y los hermanos tenían demasiadas diferencias como para que la empresa funcionara correctamente. 

En los negocios, a Noel le gustaba trabajar solo, pero teniendo muchos colaboradores con homogeneidad de personalidades (generalmente gente bajita y sonriente, con uniformes verdes). Melchor por su parte era partidario del  trabajo con un pequeño grupo, con gente de diferentes razas y culturas, que aportara nuevas ideas fruto de las diversas formas de vida. Así pues, con tanta diferencia y pese a lo mucho que se querían los hermanos, tuvieron grandes dificultades para llevar a cabo su proyecto.  

Una de las principales dificultades de hacer esas visitas a las casas era el medio de transporte, y evidentemente Noel y Melchor también discutieron sobre eso. Mientras que Noel defendía construir un trineo volador, Melchor optaba por ir por tierra y enviar un satélite al espacio que les guiara por todos los rincones emitiendo luz propia. Cada uno de los hermanos veía desproporcionaba la opción del otro, y fue en esa discusión cuando decidieron que así no podían seguir, pues estaban acabando con el bienestar familiar y personal. Es por eso que finalmente decidieron separarse y montar cada uno su negocio por su lado.

Noel encontró a un poblado de irlandeses bajitos y se fue con ellos a vivir a Alaska, donde construyó un taller de fabricación de regalos. También contrató a un grupo de renos liderados por Rudolf, quién fascinó a Noel con su nariz rojiza y su magnífico sentido de la orientación. Finalmente, construyó un trineo volador y escogió la noche del 24 al 25 de diciembre para transmitir su mensaje de felicidad.

Por su lado, para no competir con su hermano, Melchor escogió la fecha del 5 de enero. Se juntó con dos grandes amigos, Gaspar (procedente de Oriente) y Baltasar (de las inhóspitas tierras de África). Contrataron a tres camellos para que les llevaran y lanzaron un satélite llamado “Estrella”, el cual les permitió llegar a todos los rincones del mundo.

Y parece ser que esa fue la mejor opción, pues ahora la relación familiar ha mejorado muchísimo. Ya no hay peleas entre los hermanos, y ambos son felices trabajando a su manera en aquello que realmente les gusta, han aprendido a respetar sus diferencias sin que haya ningún tipo de problema entre ellos.

Que este es un fenómeno muy positivo es algo que está más que demostrado, puesto que ambas empresas siguen funcionando aun hoy en día, y eso que hace ya mucho tiempo que empezaron. Hace tanto y tanto tiempo que los hermanos ya prácticamente ni recuerdan lo que era la vida sin compartir el segundo rasgo que les iguala: una larga y frondosa barba blanca, el único rasgo que nos permite a los demás tener en cuenta su tan insospechada condición de hermanos. 

Pese a todo, los más beneficiados sin duda han sido los niños, esa gran cantidad de niños de todo el mundo que ahora tienen no solo un día de ilusión, sino dos. El doble de regalos y de felicidad, de nervio, de deseo y de sorpresa. El doble de sonrisas y de buenos ratos. Dos esperadísimos días en los que, como en un sueño convertido en realidad, todo es posible.



miércoles, 7 de septiembre de 2011

101 gracias!

Holaaaaa!

Hoy estoy muy muy contenta porque ya somos 101 seguidores!


MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS!

A los que sois miembros de Adictos a la Escritura, a los que estais en The bloggosferic Hunger Games, a los que yo os he comentado y me habéis contestado, a los que he conocido mediante concursos, a los que habéis encontrado mi blog por quien sabe qué casualidades,  a los que he conocido en algún evento, a los que conocí en el foro JR, a todos los que habéis comentado, opinado, o simplemente leído alguna entrada, a los que me seguís en facebook... A todos, ¡muchísimas gracias, porque sin vosotros el blog no tendría sentido!



lunes, 11 de julio de 2011

Un cumpleaños sorprendente (Adictos a la escritura, julio 2011)



 Holaaa!
Sé que tengo pendiente la crónica de 22:22, pero la voy a aplazar un día porque hoy toca publicación adicta. Así que mañana hablaré del proyecto de  Dianna.
Hoy es un día muy especial para los adictos, pues hoy se cumple 1 año desde que empezó el grupo: ¡¡FELICIDADES!! 

Como sabéis Adictos a la escritura es un grupo de gente a la que le gusta escribir y que, mensualmente, enmarcan en el proyecto un relato que va variando con una temática y unas características distintas.

Este es mi tercer relato con el grupo, esta vez con un tema muy especial: el cumpleaños. 


Debo decir que me he permitido hacer un par de trampas... En primer lugar debo admitir que la idea de mi relato no es mía, y el caso es que no sé de quien es. Cuando leí la temática del mes, senzillamente me vino a la cabeza un cuento que me leyeron en el instituto hace unos 4 o 5 años que me gustó muchísimo. Y ya no pude pensar en ninguna otra idea... Empezé a buscar el cuento por internet, pero ni siquiera me acordaba del título ni de la autora (sólo recuerdo que era una mujer), así que no lo encontré. En definitva, la historia está escrita por mí, y hay cosas que estoy segura que no son como la original, pero la idea principal debo advertir que no es mía.

También he hecho trampas en la largada del texto, pues el máximo son 2 páginas y a mí me sobran cuatro línias, pero no he podido reducirlo más... imaginaros que los dialógos están todos en una misma línia jeje :$

En fín, ya no os entretengo más y os dejo con la historia, y despues os explicaré a modo de curiosidad el trabajo que tube que hacer a partir del cuento, y lo que hice. Espero que me perdonéis las trampas, y que os guste la historia. Además también tengo que decir que es el primer texto que hago en éste género, así que ya me diréis que os parece el resultado. Aquí lo tenéis:

Un cumpleaños sorprendente

Ella habla y no la escucho. Sencillamente finjo que lo hago. Y la observo con rabia. Pues la odio. Con un odio irracional, invencible. Cómo odio esos ojos grandes y marrones, demasiado separados. Y su cara pintarrajeada... ¿de verdad cree que así estaba más guapa? ¿Que sus arrugas desaparecen? Ya es vieja y da igual lo que haga, siempre lo será. Pero ella se empeña en vestirse como una jovencita, con vestiditos ajustados, creyéndose que los hombres disfrutan observando sus piernas llenas de varices… Sobretodo odio su voz. Una voz incesable, chillona, de esas que se clavan en los oídos como un chirrido agudo e inquietante. Esa voz que sale de sus finos labios pintados de un rojo chillón... Y sigue hablando, como una cotorra, sin parar. ¡Qué pesadez!


Por suerte todo acabará en breve. Pronto llegará el momento que había estado planeando. En un par de días estaré bien lejos, en una playa del Caribe, tomándome una caipiriña en una tumbona y oyendo solamente el sonido del mar…


-¿Nos vamos cariño?


Esbozo una sonrisa. La hora llega. Pedimos la cuenta, pago y salimos del bar.  Tan solo nos queda un pequeño paseo antes de llegar a casa. Y entonces, en un momento, todo se acabará.


He escogido el día de mi cumpleaños, ¡qué mejor manera de celebrarlo! Veré esos ojos asquerosos cerrarse para siempre. Y esa voz, ya no la volveré a oír jamás. Heredaré su dinero, y me iré a vivir la vida que me merezco. Sí, éste va a ser mi mejor aniversario.


Llegamos por fin a nuestro edificio. El momento se acerca. Entramos y picamos el ascensor. No hay ningún vecino. Da una fugaz mirada al reloj y me sonríe. Parece nerviosa. Quizá su inconsciente nota que el tiempo se le acababa… No tendrá oportunidad de razonar el motivo de sus impulsos. 


Ella ha tenido anteriormente problemas de salud mental, depresiones y un par de intentos de suicidio. Por ello esconde todos sus miedos en ese horrible maquillaje y en esas estúpidas charlas insustanciales. Actualmente lo ha superado. Pero la intención de divorcio por parte de su marido, ese que se había casado con ella salvándola del dolor de su injusta vida, ese que la había apoyado y comprendido, quien se había convertido en el pilar de su felicidad, será motivo suficiente para que vuelvan  todos sus horrores y para que decida quitarse la vida… o eso es lo que pensará la policía.


Primero la dormiré con un producto que no deja huellas en la sangre. No en vano he escogido la profesión de forense, pues mis estudios me permiten conocer la sustancia adecuada para ello. Después la sentaré en el borde de la ventana, y sencillamente la empujaré, dejando que la gravedad acabe con todo. Segundos más tardes llamaré a la policía pidiendo ayuda desesperadamente. Y declararé que ella había amenazado con tirarse si seguía con la demanda de divorcio. Diré entre gritos de desesperación que he intentado calmarla, pero que ella se ha puesto muy histérica y ha acabado saltando, dejándome aterrorizado. Las declaraciones del resto de la familia dando fe de lo mucho que nos queríamos, y de lo mal que ella lo había pasado hasta haberme encontrado harán el resto.


Mientras el ascensor abre sus puertas, acaricio la jeringuilla que llevo en el bolsillo. Lo tengo todo preparado. Entramos adentro, falta muy poco. Me quedo observando su cara, esos ojos que pronto se cerrarán, esa boca que ya no emitirá ningún sonido, ese cuello que se partirá antes de teñirse de escarlata…


-¿Sabes lo mucho que te quiero verdad? A veces siento que no te lo agradezco lo suficiente... Pienso que te vas a cansar de mí .Pero luego veo que vienes…- dice ella ajena a mis pensamientos. Oigo sus palabras y su voz me produce dolor de cabeza. - con esos ojillos de buena persona queriendo ayudarme en todo lo que pase… Y por más que no lo entienda, sé que me quieres, y que siempre estaremos juntos y…- Necesito callarla de una vez, no puedo esperar. - Podríamos hacer un viaje. Los dos juntitos. Irnos a París o a Venecia. ¡Sería tan romántico! Tú y yo en medio de la noche…-Está todo preparado, nada puede fallar, ¿Qué importa si me adelanto unos segundos?… Necesito hacerlo ya.



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-¿Qué pasa cariño? ¿Estás bien?


De repente, su marido sacó algo de su bolsillo. Era una especie de… jeringuilla.


-¿Amor? ¿Qué es eso?- Se acercó a ella.- Querido ¿que…?


Y la miró. Nunca había visto semejante mirada en la persona que más amaba. Nada quedaba del cariño que siempre le había profesado. En sus ojos solo había odio. Un odio profundo, helado, cruel. Y entonces ella tuvo miedo. Sintió terror en el momento en que se acercó, y hubiera vomitado de angustia y agonía si no fuera por el pinchazo que notó en el brazo, el cual vino acompañado de un sueño repentino, y no pudo hacer más que cerrar los ojos…

 
-----



Se ha callado. Ya no se oye nada. Paz. Sonrío y estoy a punto de chillar de alegría. Pero luego recuerdo que aún me queda un paso muy importante. El fin definitivo. 

El ascensor llega a mi planta y la cojo en brazos mientras las puertas se abren. He actuado antes de lo que estaba previsto, pero no importa, pues no pesa demasiado. En unos minutos entraré en casa y acabaré con esto. Después me desharé de la jeringuilla y esperaré la llegada de la policía. Nada puede salir mal.


Saco la llave y abro con mi mujer en los brazos y la jeringuilla en la mano, pues aún no he tenido tiempo de guardarla. Entro y cierro la puerta. Todo está a oscuras. Con la mano busco el interruptor. Abro la luz…


-¡¡Sorpresa!!


Ante mí se encuentran todos mis familiares y amigos, con un pastel enorme, observándome primero con alegría y luego con sorpresa al ver cómo llego. Ahora solo me queda explicarles a los presentes, incluida mi mujer, el motivo por el cual entro con ella en brazos y con una jeringuilla en mi mano.


El ejercicio que hice en el instituto consistía en hacer un artículo del períodico en el que se contaba lo sucedido. Todo el mundo lo hizo explicando que habían puesto al hombre en la carcel, pero yo fuí más original. En la historia original no recuerdo como lo hacía, pero el caso es que cuando entraba en casa lo hacía con la mujer muerta en brazos y llena de sangre. Así que yo imaginé que el hombre contaba que había sido víctima de un robo y así era como se libraba de la cárcel, heredaba y se iba de viaje al Caribe para reponerse del horror vivido ;)

Esto es todo por hoy, una vez más felicitar a todos los adictos por este año, y desear que hayan muchos más letras, proyectos y relatos :D 

Mañana crónica de 22:22.
Un besito!

lunes, 27 de junio de 2011

¿Quién serás? (Adictos a la escritura, junio 2011)


Holaaa!

Hoy os traigo mi segunda participación en el proyecto Adictos a la escritura. Este mes se trata de Banda Sonora, una composición basada en una canción cualquiera. Yo os recomiendo que escuchéis la canción mientras oís de fondo la música :)

Mi texto está basado en la siguiente canción de la cantante mexicana Dulce María, de la cual he cojido el título y una frase del estribillo, que podéis ver en cursiva:

 
 ¿Quién serás?
Querido amor de mi vida: 
No sé quién eres y me pregunto dónde estás y qué estás haciendo. ¿Cuándo aparecerás? ¿O ya has aparecido y no te he reconocido? ¿Y si te he perdido sin saberlo? Llevo toda mi vida buscándote, ¿por qué no te encuentro? Dame alguna pista para que pueda hacerlo. 
Desconozco tu nombre. Tal vez sea exótico y no lo haya oído nunca. O a lo mejor eres uno de los miles de Pepes Pérez o Richards Smith que hay en el mundo.
Ya sé que es de mala educación preguntarlo pero ¿cuántos años tienes? Es bastante probable que tengas una edad parecida a la mía, pero necesito saber si aún eres demasiado joven para conocerme, o si por el contrario eres tan mayor que tengo que apresurar mi búsqueda, pues ya has esperado bastante por mí. 
Tampoco sé nada acerca de tu persona. ¿Eres rubio, moreno o pelirrojo? ¿Tímido o extrovertido? ¿Cuál es tu color favorito? ¿Te gusta el rock duro, o quizá eres más de música clásica? A lo mejor nos hemos visto alguna vez, o hemos estudiado en la misma universidad. Quién sabe cuántos amigos tengamos en común, o cuantos tendremos en un futuro. 
Quizás eres ese de ahí, el moreno de expresión seria que cruza la calle apresuradamente con traje, corbata y un maletín negro. O a lo mejor eres el que está bostezando mientras camina lentamente, con su camiseta ancha y su gorra. Quién sabe si eres ese otro que se fuma un cigarrillo en la parada del autobús. ¿Y si eres el heavy que está hincándole el diente a una buena ensaimada en la terraza de un bar mientras se motiva escuchando la música rock que suena a todo volumen a través de sus auriculares? O quizás eres el de la mesa de al lado, quien está demasiado interesado en el periódico del día como para notar que su café se está enfriando. 
Quizá ya te conozco, quizá te he tenido muy cerca y te he dejado escapar sin saberlo. O tal vez estás tremendamente lejos, y va a pasar mucho tiempo antes de que por fin te vea. Igual eres extranjero. Quizá estés de camino en un avión en estos instantes, sin tener idea de que a cada momento estás más cerca de encontrarte conmigo. ¿Me reconocerás cuando eso pase? 
Quizá ahora también estés pensando en mí sin saberlo, o quizá estés perdiendo el tiempo buscándome en la chica equivocada… Tranquilo, yo también he cometido ese error varias veces. 
¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cuánto te tengo que esperar, si no he sentido nada nuevo en esta soledad? 
Solo sé que algún día, tarde o temprano, cerca o lejos, nos encontraremos y viviremos la mejor historia de amor de todos los tiempos. Hasta entonces, seguiré buscándote incansablemente.
Espero noticias tuyas pronto,
La chica de tus sueños. 
¡Espero que os haya gustado!
Nada más por hoy, ¡nos leemos!

martes, 24 de mayo de 2011

Actitudes (Adictos a la escritura, mayo 2011)


Holaa!
Como sabeis, este blog no es solo de libros (más bien libros hay poquitos :/) sino que tambien aprovecho para escribir mis relatos propios, y por ello he decidido apuntarme a una iniciativa que me parece estupenda y para la que hoy hago mi primer proyecto.
Se llama Adictos a la Escritura y es un foro+blog en el que se presenta un proyecto mensual sobre el que escribir, y se fija un día en que todos los participantes cuelgan sus relatos:


Este mes, el proyecto es un microrelato que como máximo debe tener 150 palabras y que es de tema libre.Y aquí teneis mi resultado :) Está escrito bastante rapidito, porque tenía uno preparado pero al final no me ha gustado y he escrito otro, la verdad es que no es que sea de mis relatos favoritos pero tampoco he tenido mucho tiempo, y a parte el límite de las 150 palabras no me ayuda mucho...pero en fin se ha hecho lo que se ha podido, y estoy orgullosa de participar por primera vez, espero que pronto pueda participar en nuevos proyectos con relatos mejores, que al fin y al cabo el propósito es aprender a escribir bien y mejorar día a día :D

Sin más preámbulos aquí lo teneis!


Actitudes.


Aparentemente, todos me quieren mucho y me alaban, pero solo tienen actitudes con las que me mantienen alejada... Dicen morir por mí, desearme, quererme; todas bellas palabras: pero luego ellos son los primeros que acaban traicionándome y alejándome de su hogar. Da igual que sean blancos o negros, ricos o pobres, jóvenes o grandes... ¡hipócritas la mayoría!

Lo que yo busco se encuentra muy alejado de pancartas o palomas blancas. Lo que yo deseo son actitudes, y eso es demasiado para una gran parte de la gente... Aunque es cierto que en algunos pequeños instantes de luz, veo algunos actos de caridad, de humildad y de honradez. Pequeños pero grandes momentos.

Y eso es lo que me impulsa, es lo que me anima a seguir luchando para que mi nombre sea más que palabras. Para que el mundo llegue a conocer el verdadero significado de la palabra PAZ.  
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